El amante arrepentido

Posteado en Palabras de cera sobre Enero 17, 2009 por nueve

 

Reconozco que soy un poco dejado, que no he sido puntual con las revisiones, que siempre vamos con prisa a todos lados y nunca puedes ver nada con tranquilidad.

 

Sé que soy muy desordenado, que acumulo botellas de plástico, papeles o restos de comida por todos tus rincones y que conoces la naturaleza de esas manchas blancas que decoran la tapicería del asiento trasero.

 

Que no es digno de ti el aceite del Carrefour, que no te gustan esos adornos de luces azules parpadeantes que he colgado por todas partes, que podría tocarte con más suavidad y no dar portazos o tener algún detalle de vez en cuando. Tampoco pongo en duda, creeme, que haya mejores gasolinas que la de 95 octanos.

 

Resumiendo, sé que mereces algo mejor, por eso estoy dispuesto a cambiar y tal vez podamos empezar de nuevo por otras carreteras a perseguir nuevos horizontes. Sin ti soy un hombre que no existe en un mundo lleno de peligros, pero no puedo seguirte a pie, lo sabes, como sabes que soy un firme detractor del plan renove, así que mírame aquí solo y sin consuelo gritándole con desesperación a mi reloj “Kitt te necesito”.

 

Debon es un explotador, siempre tiene leoninas misiones preparadas y mientras quemo tus neumáticos persiguiendo a los malos él se “mata” jugando al billar y a las cartas. Yo tampoco he entendido nunca porque hay que subirse al camión en marcha como si fuéramos proscritos, ni porqué no nos pagan el kilometraje de acuerdo a tus 16 válvulas y 3000 CC de cilindrada; para más INRI, Debon ha despedido a las chicas y ese nuevo mecánico ecuatoriano me inspira poca confianza.

 

Y ahora que no estás conduzco un Ford fiesta de renting con menos capacidad verbal que la duquesa de Alba. El ruido de un motor diesel no es comparable al zumbido de tu potente motor de gasolina y de las luces de tu capó. Mis ojos se humedecen cuando miro al salpicadero buscando esas tres rayas de luz y no encuentro nada.

 

Recuerdo entonces tu afición de asustar a los curiosos hablándoles airado, con brusquedad, para que consideraran apoyarse en otra carrocería que no fuera la tuya. Recuerdo también cuando tú abrías la puerta a mi orden y las chicas se metían, por ellas mismas, a presión, dándose tirones de pelo para ocupar uno de los asientos de tu glamouroso interior de cuero mientras se gritaban dulcemente las unas a las otras ¡Guarra yo lo vi primero! En aquellos días no necesitaba esas pastillas azules solo el zumbido del motor las hacía mojarse a ellas y a mi me la ponía dura.

 

Así que si vuelves te prometo lavados a mano, un garaje de dos plazas para ti solo, no apurar las marchas, llevarte al acantilado para ver amanecer escuchando baladas de Aerosmith y dejarte ir a esas carreras ilegales en Málaga que tanto te gustan.

 

Se acabaron los acelerones en frío y el agua del grifo para el radiador, arrastrar las ruedas sin motivo, los trompos, los resaltos a 90, el ambientador de Mercadona…Pero por favor, mírame de rodillas, humillado y suplicándote… ¡Por favor, vuelve Kitt, te necesito!

 

nueve

foto de Jez92

 

 

 foto de Jez92

Un giro completo

Posteado en Contraideales con etiquetas , , , , , , sobre Noviembre 16, 2008 por nueve

 

Quisiera saber que ocurre al otro lado del silencio, encaramarme al canto de esta moneda y descubrir quien se halla impreso en la cara, quien lo hace en la cruz.

 

Quisiera caer veloz sobre otro país formando esferas de agua en busca de un pasadizo alojado en el cuello de tu camiseta.

 

Dar libertad al azar para decidir por que parte de tu cuerpo desea que descienda. Rogarle que guarde silencio para que no sepas que soy yo, ser solo humedad en el más seco anonimato.

 

Quisiera descentrar al centro para que pierda fe en su importancia.

 

Ser invisible para escuchar una nota más de tu garganta aquellas que se esconden en mi presencia.

                                                        

Darte ese último beso perdido, mientras te balanceas en 2 x 4 como un péndulo.

 

Y después marcharme sin mirar atrás ni una sola vez, deslizando la bola del mundo bajo mis pies, en equilibrio, para volver a encontrarte al final de un giro completo.

 

nueve

Punto de Partida

Posteado en Contraideales con etiquetas , , , sobre Septiembre 30, 2008 por nueve

 

Si me obligaran a viajar al comienzo solo me llevaría esta sensación de que todo es posible al punto de partida.

 

Cada amanecer me levantaría como un resorte para beberme los días segundo a segundo.

 

No mancharía mi conciencia comiendo una carne que no necesito para vivir, no compraría ni la mitad de las cosas que he comprado, tampoco bebería alcohol, ese disfraz de la realidad aficionado a convertir nuestro hígado en paté, es decir, risas hoy y cirrosis para mañana; yo, como con los pezqueñines, no gracias.

 

Lo más difícil tal vez sería quedarme callado de pequeño cuando el profesor preguntara en clase uno por uno a mis compañeros ¿Qué vais a ser de mayor? ¿Yo? Calvo como mi papá, el resto tal vez sería bueno ahorrarles futuras frustraciones y revelarles que la mayoría iban a ser policía local/ nacional o trabajadores del Mercadona. Me pregunto en que momento se abandonan los sueños de ser bombero, piloto de avión, médico o incluso rey del mundo (que era el mío).

 

En lo respectivo al amor (siempre aparece, no finjáis que no os apasiona el tema) he llegado a la conclusión de que es una soberana pérdida de tiempo adquirir la necesaria experiencia de forma lineal, es decir, primero una chica, después otra, luego otra y así todas en sucesión (en el caso en que el número sea plural) con los consiguientes y duros cortejos y con los postsiguientes y duros duelos y desamores, además del maltrato psicológico repetido al que son sometidos tus mejores amigos (en el caso de que tengas amigos) tras cada desencuentro amoroso. Mejor todas las novias destinadas por lógica mundana a cruzarse en mi camino en hilera (una tras otra), juntas en una orgía, y tras sortear mi virginidad jugando al “palito más corto”, desenfreno… Cinco horas después yo consumido como una colilla pero todos unos expertos en el arte del amor carnal. Más tarde al cine todos juntos, el sábado otra orgía y el domingo despedida: “Os quiero, pero no soporto más los guantazos que recibo cada vez que confundo vuestros nombres en la cama (los musulmanes ignoran que su idea del paraíso tiene algunos flecos)

 

 

Y ya perfectamente instruido y con una experiencia amorosa muy concentrada y sustancial, pero aún joven, podría embarcarme en miles de viajes y en este devenir cosmopolita acabar conociendo en la conchinchina al “amor de mi vida” (¡A ver, esos violinistas que se callen, hombre!)  para descubrir segundos después que siempre vivó en la calle de atrás. Pero es que aquella calle nunca nos parece exótica hasta que la encontramos en un lugar remoto representada en una persona atractiva del sexo opuesto y con ese arrabal de orgasmos en potencia a la vista.

 

Después de un idilio preliminar y siempre que el deseo sea mutuo, podremos establecernos en algún lugar exótico entre montañas y árboles pero lo suficientemente cerca del mar para no echar nuestros orígenes de menos. Y cobijados en una casa de madera con las pertenencias reducidas al mínimo, preparar nuestro legado en forma de años y descendencia.

 

Los años pasan solos, esto no requiere mayor esfuerzo, los calendarios se deshojan irremediablemente.

 

Y una forma de matar el tiempo como otra cualquiera es fabricar (con amor) descendencia. Esto podría llevarse a cabo en un colchón enorme y redondo en mitad del suelo, en una boardilla forrada de madera con la poca altura suficiente para que solo se permitiera la postura horizontal o a lo sumo la altura justa para sostenerse a cuatro patas (piernas) y bajo un ventanal enorme que dejara entrar el sol al amanecer y el cielo estrellado por las noches (no es necesaria más luz) intentar cada día sin descanso reírnos de la esterilidad aparejada a los tiempos de la polución a granel a golpe de revolcón tras revolcón.

 

No hay que acomplejarse ni caer en una depresión si tras tanto empeño no se consigue concebir pues esta es de las pocas cosas que intentarlo es casi mejor que lograrlo y cuanto más se tarda en lograr la meta, más se intenta, además siempre queda la opción de adoptar. Pero seamos valientes, a un bebé lo adopta cualquiera, los niños verdaderamente necesitados son los mayores, los que no quiere nadie por que han crecido demasiado como para meterlos en una cuna, yo adoptaría a un huérfano de los más grandes, si es posible funcionario, porque he venido a este mundo para sacrificarme por los más desamparados; la ley del Dharma (da y recibirás), un principio que han hecho muy suyo en Sitges o en Chueca.

 

Entre 4 y 15 hijos es un número que está bien y si son todos funcionarios, pues ¿Quién necesita trabajar? Es que algunos esto lo hacen por vicio negándose la posibilidad de saber lo a gusto que se vive sin saber lo que es un despertador ni una nómina “propia” pero con todo lo necesario para llegar a fin de mes holgadamente y por extensión a la vejez con el desgaste imprescindible, nada más.

 

Casi al final (y sabed no pienso morirme fácilmente) ancianos, arrugados como tortugas, con achaques, pero sin necesidad de estímulos extra gracias a pertenecer a esa generación que pasó del Bingo y la Brisca y que se entretiene jugando a la Playstation (como sus hijos y sus nietos). Auténticos virtuosos del Guitar Hero entre carajillo y pastillas (no se me ocurre forma más auténtica de suplantar a Keith Richards: guitarra, alcohol, pastillas y arrugas).

 

Lo cierto es que si pudiera volver atrás cambiaría pocas cosas que no pueda cambiar aún, luego… que la vida tiemble, que voy.

 

nueve

Tu rastro

Posteado en Palabras de cera con etiquetas , , , , , sobre Septiembre 22, 2008 por nueve

 

A veces vienes a mi país y me lees y me imaginas.

 

Me acaricias a través de la pantalla con tus ojos y juegas a ponerme nombre, rostro, ciudad, circunstancias.

 

Luego te vas.

 

Hay noches en las que me quedo parado en donde empieza tu rastro y lo sigo hasta el horizonte con la mirada, otras me armo de valor y salgo corriendo pisando tus huellas lo más rápido que saben mis piernas para alcanzarte antes de que el regreso sea un hecho.

 

Pero solo tengo jurisdicción en esta tierra y me detengo en el límite justo de la frontera.

 

Después vuelvo a casa.

 

Si el día me sonríe le sonrío sobre el papel, si se muestra susceptible o enfadado yo arrugo página tras página insatisfecho; construyo y destruyo mi mundo, después me siento a esperarte.

 

Siempre vuelves y me encuentras tras la pantalla. En el anonimato de mi escondite escucho tu respiración y el ruido de tus pisadas.

 

De repente todo queda en silencio, creo que te has parado a leerme y te imagino, te pongo nombre, rostro, ciudad y circunstancias.

 

Hoy dejo otra página dibujada para ti.

 

Que el rumor se extienda: “Solo un cristal nos separa”.

 

nueve

 

Cuenta atrás

Posteado en Contraideales con etiquetas , , , , sobre Septiembre 17, 2008 por nueve

 

Diez segundos.

 

La cuenta atrás perfecta, diez pasos hacia el interior de la verdad.

 

Cuando el tiempo es una ilusión de medida subjetiva y la vida un llano fácil de recorrer, comienzo a descontar.

 

Mi paso se va calmando, ya no necesito correr para llegar a tiempo.

 

Mis huesos engordan, mi alma se abre paso.

 

Los errores ortográficos de la vida se corrigen tras consultar el mapa de los números que encierra la esencia de todo.

 

El lastre se desprende como una muda de piel, mientras un deseo, “abandonar toda resistencia”, pide a gritos ser formulado.

 

Bajo esta capa superficial mi yo verdadero, ese que forma parte de todo, comienza a renacer tras la hoguera en la que se quema por combustión espontánea mi ser artificial.

 

Me aproximo al cero, cierro los ojos, me introduzco en la humedad cálida y confortable del útero.

 

Empiezo de nuevo.

  nueve

 

foto de numerika

El Columpio de Mónica

Posteado en el inspirador que me inspire... con etiquetas , , , , , sobre Septiembre 9, 2008 por nueve

 

El columpio de Mónica

en su lapso la realidad,

la burbuja que cubre

y mece en su vaivén la soledad.

 

Chirridos metálicos

que hoy traen sueños mecánicos.

 

Nuestra historia se escribe sola,

va planeando por la realidad,

en la suya al parecer

le robaron la primera vez.

 

Anda prueba a tirar

de otro hilo de la realidad,

de la piñata de tu corazón,

de esa pequeña fábrica de amor.

 

Tranquila, que esta vez

nadie está vigilándote.

 

El columpio de Mónica

sabe bien toda la verdad

de la sombra que mece

cuando enmudeció

porque no está.

 

Aullidos metálicos

que hoy traen sueños mecánicos.

 

Y esta historia se escribe sola.

Ojalá no hubiera realidad

ni lunares como aquel

creciendo bajo la piel.

 

Anda prueba a tirar

de otro hilo de la realidad,

de la piñata de tu corazón,

de esa pequeña fábrica de amor.

 

Tranquila, que esta vez

nadie está vigilándote

 

nadie está vigilándote

 

nadie está vigilándote…

 

(Antonio de pinto)

http://es.youtube.com/watch?v=KiuYyT74RGs&feature=related

Para el verano son las Bicicletas.

Posteado en Ahora que vamos despacio con etiquetas , , , sobre Septiembre 1, 2008 por nueve

 

El patio de mi casa es particular y aunque casi nunca llueve todo el mundo se moja y grita cada tres días ¡Sálvese quien pueda!

 

 

Ya es verano de nuevo y comienza el gran hermano estival en mi casa de campo (todos recluidos en una casa, conviviendo casi 24 horas diarias) pero sin nominaciones (todos se quedan nadie se va ni a cañonazos) y sin premio al final (ni la fama esperándote a la salida de la casa).

 

Este año debido a la jubilación de mi madre, la aventura ha comenzado formalmente antes de lo normal, aunque oficialmente el meollo del asunto se inicia con el tradicional viaje a Lorca para recoger a “La Madrina”, uno de los iconos imprescindibles.

 

Por supuesto “La Madrina” (mi tía abuela y madrina de mi madre) ha llegado con su maleta de pelo cuya antigüedad se remonta al menos a la aparición de mi uso de razón, y en mitad del jardín con poca luz te provocaría la urgencia de salir corriendo a por la escopeta para proteger tu vida.

 

La maleta asusta como el cargamento de bolsas que trae con los contenidos tradicionales recopilados minuciosamente del comedor de la residencia aprovechando la complacencia muda del personal del centro, la falta de vista de algunos residentes, la falta de oído de otros y la suma de las dos cosas en los cuartos. La otra mina de donde extrae sus valiosos contenidos es el Lidl (si lo pronuncias en Español puedes causarte un esguince en la lengua y si lo pronuncias en alemán mientes, porque sabes el mismo alemán que yo).

 

Desglosemos el contenido del alijo: 4 millones de sobres de azúcar, fruta de frescura dudosa, crespillos de Lorca (grandes y pequeños) –lo mejor de todo -, bolsas llenas de revistas para mi abuela, que las pasa página a página con la mirada perdida, da igual que sea el Pronto, Teleindiscreta o Man. Nunca faltan en ese equipaje tampoco el rosario, el libro de crucigramas y una farmacia móvil con todo lo necesario para batir records de automedicación.

 

Su frase más característica es “Eso sí” para reafirmar algo que no ha oído por si acaso acierta (el oído a los 92 años no es tan fino como a los 20, es más bien grueso).

 

 

“La abuela Antonia” una bomba de relojería en calma que esporádicamente estalla en las demostraciones más increíbles de alegría cantando y gastando bromas, la persona con la risa más contagiosa del planeta, no importa lo que cuenta que cuando empieza a reír se contagian en cuestión de segundos los cuatro pueblos colindantes, siempre dice “es verdad” ante las correcciones de conducta que mi madre le hace mientras piensa en cualquier otra cosa simulando que toma nota, pero segura de que volverá a hacer lo mismo cuando mi madre no la vea. Ella es la acuñadora de esa apostilla tan conocida por mi entorno de “Ah claro”. Expresiones secundarias: ¡que balvaridad!”  “¿Yo? Como es posible!” o “no me gusta ni chispa”.

 

 

Mi padre, la definición de felicidad hecha hombre, se pasea en calzoncillos por su reino henchido de orgullo, cantando canciones de Alejandro Conde y espantando al abejaruco con horrendos gritos (Ahhhjjj. Aggjjjjh) y una pistola de fogueo. Gracias a él sabemos que es posible dormir un minimo de 14 horas diarias. Cuando te pide ayuda para hacer algo, jamás revela con detalle el fin, disfruta dirigiendo el procedimiento paso a paso, mientras el incauto va agotando con cada directriz sus nervios (yo disfruto escaqueándome de sus trabajos porque en “quicio” estoy mucho mejor que fuera de él). Su frase más celebre es “No me joas, no me complico la vida! Tu madre en el Polígono y yo aquí y a vivir!”.

 

Mi madre, capaz de convertir unos huevos y unas patatas en una diosa llamada TORTILLA, con toda clase de habilidades culinarias, regala nuestro paladares día a día, el mío particularmente, contagiada por el virus del vegetarianismo y explorando el libro sobre cocina vegetariana que compré, para poco después dejarlo “olvidado” en su mesilla con la mala suerte de que le dio por hacer las exquisiteces que propone, una detrás de otra. Tiene un pero y es que la paciencia no es su virtud y con mi padre, la madrina, mi abuela o yo mismo, esto es necesario en altas dosis, así va saltando de berrinche en berrinche por las cosas más nimias, hasta quedarse dormida, instante en el que he observado que su humor mejora considerablemente.

 

Esta es la célula básica, aunque enseguida se sumarán mi hermano y mi cuñada con mis 3 sobrinos dándole suspense y emoción infantil al entorno, los gatos intentando conquistar la mesa en el momento en que aún está cubierta por las sobras o “chipi” un perro diminuto, precioso, hasta que abre su boca para tumbarte con su fétido aliento.

 

Pero hasta que ellos se instalen yo disfruto de una dorada estancia en la suite del piso de arriba, donde sale el sol por una ventana y se pone por otra, donde mis huesos reposan en una gran cama de matrimonio y donde rara vez soy molestado. Desde aquí os escribo unas palabras en el primero de mis veranos, en el que puedo afirmar y afirmo que “!Si me gustan los veranos”!

 

nueve

Blanco y en botella

Posteado en Ahora que vamos despacio con etiquetas , , , sobre Agosto 17, 2008 por nueve

 

 

Algún gemido bastante familiar ha llamado mi atención mientras me acomodaba en el balcón de mi habitación de hotel, ordenador en mano y aún, de camino a las doce de la noche, con asuntos de trabajo pendientes.

 

Ahora, ya sentado, vuelvo a oír los gemidos pero se calman de repente como disuadidos por el ruido que hago con la silla y la mesa. Una falsa alarma, pienso, pero a continuación comienzo a escuchar un sonido parecido al de las palmas pero más redondo y hueco.

 

Que aparece y desaparece; que se siente rápido a veces, otras lento; suave o fuerte.

 

Esto a la hora de las brujas, en pleno mes de Julio, en un hotel en la orilla de La Playa de San Juan, solo puede ser lo que parece.

 

Así que espero inquieto algún indicio más claro y cuando estoy a punto de desistir reaparecen los gemidos, esta vez unidos a ese sonido rítmico y hueco del que hablaba.

 

Plas, plas, plas…

 

“Blanco y en botella”

 

Solo puede ser leche.

 

¿Pero cuando?

 

El ritmo va creciendo y cada vez más desinhibidos los desconocidos protagonistas (al menos dos) agitan su habitación como se agita una coctelera a ritmo de salsa.

 

De repente…hace su aparición el primer grito (voz femenina) y entonces parece que va a llegar la calma. Pero no señor, aquí no tienen lugar las eyaculaciones precoces y estamos además ante una amante capaz de experimentar más de un orgasmo o de fingir infinidad de ellos.

 

Luego siguen y siguen; me evado un momento suplantando mentalmente al semental pero vuelvo en mí tras otro grito “¿Cómo coño se hará un viaje astral?” Pienso.

 

Pero lo cierto es que no se me ocurre la forma de viajar fuera de mi cuerpo (sin perder previamente la vida) así que me rindo y vuelvo dentro de la habitación buscando concentración con ese rumor de fondo, el de los sonidos del ¿amor?

 

nueve

 

Mi alumno

Posteado en Contraideales, el inspirador que me inspire... con etiquetas , , , sobre Julio 13, 2008 por nueve

null

 

Mi alumno toca el piano

sobre las teclas posa sus manos.

Sorprende cómo ha crecido

cuerpo de hombre y mente de niño.

 

Y de repente surge la pulsión

que hace imposible seguir la lección.

 

Me gusta ser observada

hacemos juegos con la mirada.

Temiendo que me dé cuenta

con disimulo mira mis piernas.

 

Yo acepto el reto y vibro de emoción

él piensa que no sospecho su intención,

no sabe que controlo la situación.

Le acorralé como a un ratón

y ahora puedo hacer lo que quiera con él.

 

Se arrastrará bajo mis pies...

 

Le doy mi fuerza que le hace caer

ente mis garras una y otra vez.

Me quiere y aunque en silenco nos entregamos

tiembla de miedo .

Vainica Doble

 

 

 

Sígueme

Posteado en Palabras de cera con etiquetas , , , sobre Junio 25, 2008 por nueve

 

Si no te asusta la sensación de estar físicamente solo no encontrarás un lugar mejor en el tiempo que aquel en donde el reloj camina más allá de la media noche.

 

En la víspera de otro lunes, casi todos los que desconocen este placer y resignados a la evidencia de tener que cerrar los ojos a la semana anterior, ya duermen. Pero tú esperabas este momento, como yo; esperábamos este paraíso de silencio en mitad de este ruidoso planeta.

 

Es el momento entonces de hacer todas aquellas cosas que deben hacerse sin interrupción, de encontrarse con uno mismo, de hablarse, de mirarse a los ojos, de sentir la vibración del mundo que late sin excusas.

 

Si tú, en el instante en que escribo, te hallas como yo al pie de una ventana tal vez decidas acompañarme y tras recorrer con la mirada el marco metálico que sostiene el vidrio, te asomes conmigo a la calle.

 

Apóyate junto a mí sobre la repisa de esta ventana que ahora es nuestra, pero con los ojos cerrados, descubramos poco a poco que hay más allá de la promesa de nuestros cuatro muros.

 

Concéntrate primero en tus oídos y siente como el silencio no existe estrictamente. Percibe ese sonido blanco que sostiene a todos los demás como el agua que fluye transportando las hojas, los sedimentos y la vida. Este sonido puede llegar a ser ensordecedor si reparas en él, pues como todo aquello a lo que prestas atención, crece.

 

Deja a continuación que el aire se adentre en la penumbra de tus fosas nasales y atrapa a todos los olores que transporta. Siéntelos, sepáralos uno a uno e intenta pensar a que te recuerdan.

 

Traga saliva después y concéntrate en todos los restos que quedan en tu boca. Los alimentos que ahora rellenan tu estómago dejaron su huella en el paladar mezclándose con tus propios fluidos. Recógelos uno a uno, explora todos los rincones de la boca con tu lengua arrancando cada jirón de comida que se resiste a edificar tu cuerpo. Invítalos a ocupar un sitio en el estómago, pero antes archiva a mano su sabor.

 

Sígueme ahora en el ejercicio de empezar a imaginar como es el paisaje que hay más allá de este rectángulo y reuniendo la información que tus oídos, tu nariz y tu lengua te dieron, construye el mundo en tu mente como si hoy hubieras llegado a él por primera vez.

 

Por último llega el mejor de todos los momentos. Ahora solo tienes que separar poco a poco el velo de tus párpados para abrir los ojos de par en par, sin prisa ni miedo ¿Puedes sentir esa sensación de vértigo e inmensidad de aquel a quien sueltan en mitad del espacio? Si es así, llegados a este punto ya estás preparado para enfrentarte a lo desconocido, ya eres digno de contemplar la belleza de la noche, mientras casi todos duermen, en este momento en que tú y yo, despiertos al final de esta página, somos uno.

 

nueve